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Nuestra Parroquia celebra la Pascua del Enfermo el 10 de mayo

  • hace 2 días
  • 4 Min. de lectura

El próximo domingo, 10 de mayo, la Iglesia celebra la Pascua del Enfermo, una jornada que recuerda que cuidar a los enfermos y sus cuidadores, lejos de suponer un problema, es una oportunidad evangelizadora de primer orden. Además, es un día en el que las comunidades parroquiales oran con y por los enfermos y se administra el sacramento de la unción de los enfermos.


Precisamente, nuestra comunidad parroquial se suma a esta celebración en la Misa dominical de 12.30 h, en la que se ofrecerá por los enfermos de nuestra feligresía y se administrará el sacramento de la unción de enfermos a aquellas personas que lo requieran.


El Buen Samaritano


Este año el tema escogido para esta celebración -que se une a la Jornada Mundial del Enfermo que tiene lugar cada 11 de febrero- es ‘La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro’. Así, el papa León XIV nos propone volver nuestra mirada y reflexionar sobre el Buen Samaritano. Este manifiesta su amor al cuidar al hombre herido que ha caído en manos de los ladrones. Precisamente, el lema de este año subraya el amor al prójimo. Al respecto, desde la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción humana explican que “el amor necesita gestos concretos de cercanía, con los que se asume el sufrimiento ajeno, sobre todo el de aquellas personas que viven en situación de enfermedad, a menudo en un contexto de fragilidad debido a la pobreza, al aislamiento y a la soledad”.


La Pascua del Enfermo, por tanto, busca ser un momento privilegiado de oración, de cercanía y de reflexión para toda la comunidad eclesial y para la sociedad civil, llamada a reconocer el rostro de Cristo en los hermanos marcados por la enfermedad y la fragilidad.


Apuntes del Papa Francisco sobre la Unción de Enfermos


El Papa Francisco en una Audiencia el 26 de febrero de 2014 recordaba algunos aspectos fundamentales sobre la administración de este sacramento:


  • “Antiguamente se le llamaba «Extrema unción», porque se entendía como un consuelo espiritual en la inminencia de la muerte. Hablar, en cambio, de «Unción de los enfermos» nos ayuda a ampliar la mirada a la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento, en el horizonte de la misericordia de Dios”.

  • "Cada vez que celebramos ese sacramento, el Señor Jesús, en la persona del sacerdote, se hace cercano a quien sufre y está gravemente enfermo, o es anciano. Dice la parábola que el buen samaritano se hace cargo del hombre que sufre, derramando sobre sus heridas aceite y vino”.

  • “Se confía a la persona que sufre a un hotelero, a fin de que pueda seguir cuidando de ella, sin preocuparse por los gastos. Bien, ¿quién es este hotelero? Es la Iglesia, la comunidad cristiana, somos nosotros, a quienes el Señor Jesús, cada día, confía a quienes tienen aflicciones, en el cuerpo y en el espíritu, para que podamos seguir derramando sobre ellos, sin medida, toda su misericordia y la salvación”.

  • “Cada persona de más de 65 años, puede recibir este sacramento, mediante el cual es Jesús mismo quien se acerca a nosotros”.

  • “Es siempre hermoso saber que en el momento del dolor y de la enfermedad no estamos solos: el sacerdote y quienes están presentes durante la Unción de los enfermos representan, en efecto, a toda la comunidad cristiana que, como un único cuerpo nos reúne alrededor de quien sufre y de los familiares, alimentando en ellos la fe y la esperanza, y sosteniéndolos con la oración y el calor fraterno”.

  • “Pero el consuelo más grande deriva del hecho de que quien se hace presente en el sacramento es el Señor Jesús mismo, que nos toma de la mano, nos acaricia como hacía con los enfermos y nos recuerda que le pertenecemos y que nada —ni siquiera el mal y la muerte— podrá jamás separarnos de Él”.


Mensaje del Santo Padre por la Jornada del Enfermo


En su mensaje para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo de 2026, que comparte con la Pascua del Enfermo, León XIV toma la parábola del buen samaritano como eje central para reflexionar sobre el cuidado de quienes sufren. El Papa denuncia una cultura marcada por la prisa, la indiferencia y el descarte, y propone recuperar la “compasión activa”: no limitarse a sentir pena, sino detenerse, acercarse y acompañar al enfermo con presencia concreta y humana. Según el texto, amar al prójimo significa “hacerse cercano”, como hizo el samaritano del Evangelio, siguiendo el ejemplo de Cristo.


En su mensaje el Santo Padre insiste en que el cuidado de los enfermos no es solo una tarea individual, sino una misión compartida que involucra a familias, sanitarios, voluntarios, agentes pastorales y a toda la sociedad. En esta línea, León XIV subraya, por tanto, que la verdadera compasión crea comunidad y fortalece la unidad entre las personas. Desde su experiencia pastoral en Perú, destaca el valor de quienes acompañan diariamente a los enfermos y recuerda que el dolor ajeno no debe verse como algo distante, sino como una herida del mismo cuerpo humano al que todos pertenecemos.


Finalmente, el Obispo de Roma relaciona el cuidado del enfermo con el mandamiento del amor a Dios y al prójimo. En este sentido, afirma que el auténtico amor cristiano no busca recompensa ni prestigio, sino que nace de la relación con Dios y se expresa en el servicio concreto a quienes sufren, especialmente enfermos, ancianos y afligidos.


 

 
 
 

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