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Crónica de la charla Cuaresmal de Álvaro Pereira en nuestra Parroquia

  • hace 2 horas
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Nuestra Parroquia San José y Santa María acogió el pasado 11 de marzo un nuevo acto piadoso de Cuaresma, como viene celebrando cada miércoles desde el inicio de este tiempo litúrgico.


En esta ocasión, el encuentro, en el que participaron casi medio centenar de feligreses, consistió en una charla cuaresmal pronunciada por Álvaro Pereira, canónigo de la Catedral de Sevilla, reconocido biblista y profesor de la Facultad de Teología San Isidoro.


El ponente abordó las tentaciones de Jesús en el desierto para reflexionar sobre el ayuno y la caridad durante la Cuaresma. Y lo hizo citando ‘El Gran inquisidor’, célebre capítulo de la novela Los hermanos Karamazov (1880) de Fiódor Dostoievski, donde se narra una historia fantástica sobre Jesús regresando a la Sevilla de la Inquisición. El personaje principal, un anciano cardenal, representa el cuestionamiento de la libertad humana, argumentando que la Iglesia debe controlar al hombre para asegurar su felicidad, en lugar de darle libertad espiritual.


Pereira comenzó preguntándose quién es Dios y advirtiendo de la tentación que todos tenemos de creer en un dios que no es el verdadero, un dios hecho a nuestra medida. A continuación, fue profundizando en el significado de las tentaciones de Jesús.


En primer lugar, la tentación de la carne, en la que el maligno le invita a convertir las piedras en pan para calmar su hambre. Sin embargo, Jesús le recuerda que “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Ante esta respuesta, el inquisidor le recrimina que el ser humano solo quiere “pan y circo”, y lamenta que Jesús priorice nuestra libertad. Al respecto, el ponente explicó que el ayuno es necesario durante la Cuaresma porque “nos recuerda aquello que nos falta, nos acerca a Dios y a los hermanos”.


La segunda tentación de la vanidad o la soberbia (en la que el tentador insta a Jesús a lanzarse desde el Templo y que lo recojan sus ángeles), se concreta en nuestros días en demandarles “pruebas de fe” a Dios, según explicó Álvaro Pereira. Sin embargo, “Jesús ha querido dejarnos en una semioscuridad” en el que la libertad – de creer en Dios o no- juega un papel fundamental. Al respecto, Pereira defendió que “la fe verdadera tiene que pasar por el trance de la duda”.


Finalmente, ante la tercera tentación (del poder o idolatría), el ponente advirtió del peligro de adorar a “pequeños dioses” en nuestra vida o de “reducir la fe para buscar cosas espectaculares”. También hizo una llamada a la sencillez y la humildad, reflejo de la vida del mismo Jesús.


Álvaro Pereira concluyó su intervención con dos ideas clave: la primera, que la Cuaresma es un tiempo de ayuno que nos permite prepararnos para el “gran festín” de la Pascua, y la segunda fue una invitación a la oración para tener cada día ese encuentro necesario e íntimo con Dios.


Galería fotográfica de la charla cuaresmal


 
 
 

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